Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano OBERÓN.—Te ruego que me la des. Conozco un barranco donde crece el tomillo silvestre y se balancea la violeta junto a las primuláceas, sombreado por madreselvas, fragantes rosas y lindos escaramujos. Allà duerme Titania una parte de la noche, arrullada en esas flores con danzas de regocijos, y allà se despoja la serpiente de su esmaltada piel, bastante ancha para servir de vestidura a un hada. Inundaré sus ojos con el jugo de esta flor y quedará llena de odiosas fantasÃas. Toma un poco de este jugo y busca en el bosque. Hay una dulce niña ateniense que ama a un desdeñoso joven. Vierte el bálsamo en los ojos de éste, pero hazlo cuando sea la señora el primer objeto que haya de ver al despertar. Conocerás al hombre por el traje ateniense con que está vestido. Haz todo esto con la debida precaución, a fin de que resulte quedar él más apasionado de ella, que ésta de aquél. Y cuida de encontrarme antes del primer canto del gallo.
PUCK.—Estad tranquilo, señor. Vuestro súbdito hará lo que decÃs.
(Sale PUCK).