Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano PUCK.—¡Cobarde! ¿Dices tus balandronadas a las estrellas y cuentas a las malezas que quieres batirte, y sin embargo no vienes? Ven, bribón, ven, que como a un niño te he de azotar con un bejuco. El que desnude una espada contra ti se deshonra.
DEMETRIO.—¿Estás ah�
PUCK.—Sigue mi voz y llegaremos a donde se pueda probar el valor.
(Salen PUCK y DEMETRIO. Vuelve a entrar LISANDRO).
LISANDRO.—Él va por delante y todavÃa me provoca. Cuando acudo al punto de donde me llama, ya no está allÃ. El villano es mucho más ligero de pies que yo, y cuanto más aprisa le seguÃa más pronto se alejaba. Asà he venido a dar en un sendero desigual y oscuro y voy a descansar aquÃ. ¡Ven, oh grata luz del dÃa! (Se acuesta). Con los primeros rayos de tu pálido fulgor descubriré a Demetrio y satisfaré mi venganza.
(Se duerme LISANDRO. Vuelven a entrar PUCK y DEMETRIO).
PUCK.—¡Oh, oh, oh! ¿Por qué no vienes cobarde?
DEMETRIO.—Ven si te atreves, cobarde, pues no haces más que huir de sitio en sitio y no osas aguardarme a pie firme y mirarme de frente. ¿Dónde estás?
PUCK.—Ven hacia aquÃ; aquà estoy.