Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano OBERÓN.—Pero nosotros somos espÃritus de otra clase. Mil veces he jugueteado con la amorosa aurora y visitado los bosquecillos hasta que las puertas del oriente, radiantes de luz, se han abierto sobre el océano bañando de oro sus verdes aguas salobres. No obstante, apresúrate, y deja esta faena terminada antes de rayar el dÃa.
(Sale OBERÓN).
PUCK.—Arriba y abajo, arriba y abajo los he de conducir, de un lado para otro. Me temen en el campo y en la ciudad. GlobÃn, llévalos arriba y abajo. Aquà viene uno.
(Entra LISANDRO).
LISANDRO.—¿Dónde estás, orgulloso Demetrio?
PUCK.—¡AquÃ, villano! Con el acero desnudo y pronto.
LISANDRO.—Al instante soy contigo.
PUCK.—SÃgueme a mejor terreno.
(Sale LISANDRO como siguiendo la voz. Entra DEMETRIO).
DEMETRIO.—¡Lisandro, habla otra vez! ¡Fugitivo! ¡Cobarde! ¿Adónde has huido? ¿Has ido a esconder tu cabeza en algún matorral?