Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano OBERÓN.—Ya ves como estos enamorados buscan un sitio donde combatir. Ocúltate entre las sombras de la noche, extiende la niebla sobre su estrellado velo hasta que sea oscuro como Aqueronte[16], y guÃa de tal manera a estos rivales tan lejos uno de otro que no se puedan encontrar. Unas veces imitando la voz de Lisandro excitarás a Demetrio con graves insultos, y otras harás lo mismo imitando la voz de Demetrio, y asà llevarás a uno y otro hasta que caigan rendidos de cansancio y se hundan en el sueño, remedo de la muerte[17]. Exprime entonces en los ojos de Lisandro el jugo de esta hierba, que tiene la virtud de disipar toda ilusión. Cuando despierten, todo lo que ha pasado les parecerá un sueño, y volverán los amantes a Atenas unidos hasta la muerte. Mientras tú te ocupas en esta misión, yo iré en busca de mi reina y le suplicaré que me entregue al muchacho, y entonces desbarataré el encanto de sus ojos y haré que todas las cosas le parezcan como son en realidad.
PUCK.—Aéreo señor mÃo, es necesario hacer esto aprisa, porque ya asoman las luces crepusculares que animan la aurora y empiezan a desgarrarse los velos de la noche. Los fantasmas se apresuran en tropel a ganar su albergue en los cementerios; todos ellos son espÃritus condenados que tienen su sepultura en los sitios extraviados e inundados, y temen que la luz del dÃa alumbre su vergüenza.