Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano HIPÓLITA.—Pero el ser repetida unánimemente la narración por todos, y el transfigurarse asà la mente de todos ellos, dan testimonio de algo más que imágenes de la fantasÃa y toma más cuerpo el relato. Como quiera que sea, es extraño y admirable.
(Entran LISANDRO, DEMETRIO, HERMIA y ELENA).
TESEO.—Aquà vienen los desposados, llenos de regocijo y buen humor. ¡AlegrÃa, gentiles amigos! ¡AlegrÃa y risueños dÃas de amor acompañen vuestros corazones!
LISANDRO.—¡Más que a nosotros acompañen vuestros regios pasos, vuestra mesa y vuestro lecho!
TESEO.—Veamos ahora qué mascaradas, qué bailes tendremos para pasar esta eternidad de tres horas entre la de cenar y la de dormir. ¿Dónde está nuestro director de fiestas? ¿Qué pasatiempos se preparan? ¿No hay algún juego para distraer el fastidio de esta hora de tortura? Llamad a Filóstrato.
FILÓSTRATO.—Heme aquÃ, poderoso Teseo.
TESEO.—Di, ¿cómo vamos a aligerar esta noche? ¿Qué máscaras? ¿Qué música? ¿Cómo engañaremos al perezoso tiempo sino con algún deleite?
FILÓSTRATO.—Aquà tengo una relación de los festejos ya dispuestos. Vuestra alteza escogerá el que prefiera ver primero. (Dándole el papel).