Trabajos de amor perdidos
Trabajos de amor perdidos El mismo lugar
Entra BEROWNE, con un papel
BEROWNE.—El rey está corriendo gamos; yo me estoy cazando a mà mismo. Ellos han tendido redes; yo me prendo en mi propia liga, una liga que embadurna. ¡Embadurnar! Fea palabra. ¡Bien; reposa, dolor! Dicen que el loco lo ha dicho. Yo, loco de mÃ, lo digo también. ¡Admirable deducción, ingenio! ¡Por el Señor! Este amor es tan furioso como Ayax. Mata a los corderos, y me mata a mÃ, como cordero que soy. ¡TodavÃa una admirable deducción del lado mÃo! ¡Yo no quiero amar! Ahórquenme si amo. A fe que no he de hacerlo. ¡Oh! A no ser por sus ojos…, ¡por esa luz!; a no ser por sus ojos, no la amarÃa. ¡SÃ, por sus dos ojos! Bien; no hago en este mundo sino mentir y mentir por la gola. ¡Viven los cielos! Amo, y el amor me ha enseñado a versificar y a ponerme melancólico, y he aquà una muestra de mis rimas, he aquà una muestra de mi melancolÃa. Bien; ya la he remitido uno de mis sonetos. El rústico lo ha llevado, el loco lo ha enviado, la dama lo ha recibido. ¡Caro rústico! ¡Loco más caro aún! ¡CarÃsima dama! Por el mundo, que no me importarÃa un alfiler si los otros estuvieran igualmente enamorados. Aquà llega uno con un papel. ¡Dios le otorgue la gracia de gemir! (Se encarama a un árbol.)
Entra el REY, con un papel
REY.—¡Ay de mÃ!
