Cuentos goticos
Cuentos goticos »Manfredo murió y pensasteis que entonces yo lo olvidé. Pero en verdad que el amor sería una burla si la muerte no fuera el engaño más audaz. ¿Cómo puede morir aquel que está inmortalizado en mis pensamientos, esos pensamientos que abarcan el universo y contienen a la eternidad en su interior? Y aunque su ropaje terrenal haya sido tirado como un arbusto marchito junto a la hierba, él vive en mi alma tan hermoso, noble e íntegro como cuando su voz despertaba al aire mudo… no, su vida es más plena, más verdadera. Porque antes ese pequeño altar que albergaba su espíritu era todo lo que existía de él, pero ahora es parte de todas las cosas; su espíritu me rodea y penetra, y ya que estuve separada durante su vida, la muerte me ha unido a él para siempre.
El semblante de Lostendardo se oscureció ominosamente. Cuando ella calló, estaba tan negro como el mar antes de las pesadas y cargadas nubes tormentosas que se disuelven en lluvia. La tempestad de la pasión que se elevó en su corazón parecía demasiado poderosa para admitir una rápida manifestación; creció despacio desde el abismo más profundo de su alma, y emoción tras emoción, se apiló antes de que el rayo de su ira cayera sobre el objetivo.