Cuentos goticos
Cuentos goticos —Esas rejas son gruesas —dijo—: este salón será una mazmorra grande pero segura.
Como por inspiración, sintió que ya era una prisionera. Ningún cambio, ninguna palabra habÃa tenido lugar desde que intrépidamente entrara en la estancia, creyéndose libre. Pero ahora su mente no albergaba duda alguna respecto a su situación; unas pesadas cadenas parecieron caer a su alrededor; el aire era pesado y denso como el de una prisión, y la luz de las estrellas que antes la habÃa animado se convirtió en el terrible mensajero de un pavoroso peligro para ella misma, en la absoluta derrota de todas las esperanzas de éxito que se habÃa atrevido a alimentar para su amada causa.