Cuentos goticos
Cuentos goticos —Mientras Ludovico era más joven —prosiguió—, y no deseaba sacar su mala alianza a la luz, permità que disfrutara de lo que él llamaba felicidad sin ser molestado, pero las circunstancias han cambiado. Se ha convertido en el heredero de Mondolfo, y debe mantener esa familia y tÃtulo con un matrimonio adecuado. Tu sueño ha terminado. No te deseo ningún mal. Desde aquà serás conducida con tu hijo a bordo de un barco y transportada a un pueblo de España. Recibirás un estipendio anual y, mientras no intentes comunicarte con Ludovico, o te afanes por abandonar el asilo que se te brindará, estarás a salvo… pero el más ligero movimiento, el más insignificante deseo por una posición que jamás ocuparás, hará caer sobre ti y ese niño la venganza de un hombre cuyas amenazas son el brazo levantado y el golpe inmediato.
El exceso de peligro que se cernÃa sobre la desprotegida Viola le dio valor y contestó: