Cuentos goticos
Cuentos goticos Vagó hasta la cabaña, buscó en los alrededores, escuchó la narración de aquellos pocos que habían sido testigos de parte del secuestro de su Viola. Fue a Salerno. Allí oyó la historia con la máxima incredulidad. Estaba convencido de que había sido inventada por su padre para librarse de la acusación y arrojar un velo impenetrable sobre la destrucción de su amada. Su encendida imaginación recreó la escena de su muerte. La misma casa en la que había estado confinada tenía en un extremo una torre que daba al mar; un río corría en la base, haciendo su confluencia con el océano profunda y oscura. Estaba convencido de que la escena fatal se había ejecutado allí. Subió a la torre; el cuarto más alto carecía de ventana. Los barrotes del de abajo, por alguna razón, habían sido arrancados hacía poco tiempo. Tuvo la certeza de que Viola y su hijo habían sido arrojados desde aquella ventana hacia las remolineantes aguas.