Cuentos goticos
Cuentos goticos —Parecía un ser de otro mundo; un serafín, toda luz y belleza; un Ganímedes escapado de su esclavitud celestial para retornar a su natal Ida. Pasó tiempo antes de que reconociera, mirándola desde lo alto de la colina, a mi perdida Adalina.
Así habló el joven conde Eboli cuando relató su historia; pues el final fue tan romántico como el comienzo.
Una vez que Ferdinando hubo llegado como esclavo a Calabria, se encontró emparejado con un bandido, un hombre bravo que aborrecía sus cadenas por amor a la libertad, tal como le sucedía a su camarada prisionero, debido a una combinación de desgracia y miseria arrojada sobre él. Juntos trazaron un plan para escapar y tuvieron éxito en su ejecución. Mientras marchaban por el camino, Ferdinando le contó su historia al proscrito, quien le animó a esperar un cambio favorable en su destino; y, mientras tanto, invitó y convenció al hombre desesperado a compartir su fortuna como ladrón entre las colinas salvajes de Calabria.