Cuentos goticos
Cuentos goticos Ferdinando y Adalinda se dirigieron a Napóles. Al llegar, ella se presentó ante la reina Carolina y, gracias a su intercesión, Murat escuchó con asombro el engaño del que había sido objeto. El joven conde recuperó su posición y sus bienes, y pocos meses después se unió a su prometida.