Cuentos goticos
Cuentos goticos —¡No, que San Juan nos proteja! —exclamó—. Eso no es verdad. La muerte del viejo Marzio no te traerÃa a estas cuatro paredes, salvo para que triunfaras sobre tu anciana esposa. Por la bendición de San Juan que ninguno de nuestros leones ha muerto desde la vÃspera de la batalla del Monte Apeno; y no dudo que han sido envenenados, pues Mari, que los alimentó aquella noche, era casi un Gibelino de corazón. Además, las campanas aún repican y los tambores siguen batiendo, y si el viejo Marzio estuviera muerto reinarÃa el más absoluto silencio. ¡También el primero de mayo! Santa Reparata es demasiado buena con nosotros para permitir que tal mala suerte… y sé que ella tiene más favores en el séptimo cielo que todos los santos Gibelinos de tu calendario. No, buen Cincolo, Marzio no está muerto, ni el Padre Sagrado ni Messer Cario de Nápoles; pero apostarÃa mi cruz de oro contra la riqueza de tus desterrados hombres que Pisa ha sido tomada… o Corradino… o…