El último hombre
El último hombre ¿Dónde estaba Idris? Que hubiera salido a buscarme y no hubiera regresado era una pésima noticia, pues la lluvia y el viento golpeaban los cristales y rugían alrededor de la casa. Además, una repulsiva sensación de enfermedad se apoderaba de mí por momentos. Si quería volver a verla, no había tiempo que perder. Monté en mi caballo y fui en su busca. En cada racha de viento creía oír su voz, acallada por la fiebre y el dolor.