Frankenstein
Frankenstein —¡Suélteme! —dijo debatiéndose con violencia—. ¡Monstruo! ¡Ser repulsivo! Quiere cortarme en pedazos y comerme. ¡Es un ogro! ¡Suélteme, o se lo diré a mi padre!
—Nunca más volverás a ver a tu padre; vendrás conmigo.
—¡Horrendo monstruo! ¡Suélteme! Mi padre es juez; es el señor Frankenstein, y lo castigará. No se atreverá a llevarme con usted.
—¡Frankenstein! Perteneces a mi enemigo, a aquel de quien he jurado vengarme. ¡Tú serás mi primera vÃctima!
La criatura seguÃa forcejeando y lanzándome insultos que me llenaban de desesperación. Lo cogà por la garganta para que se callara, y al momento cayó muerto a mis pies.
Contemplé mi vÃctima, y mi corazón se hinchó de exultación y diabólico triunfo. Palmoteando exclamé:
—Yo también puedo sembrar la desolación; mi enemigo no es invulnerable. Esta muerte le acarreará la desesperación, y mil otras desgracias lo atormentarán y destrozarán.