Frankenstein
Frankenstein —Accedo a la petición, bajo la solemne promesa de que abandonarás para siempre Europa, y de que evitarás cualquier otro lugar que el hombre frecuente, en cuanto te entregue la compañera que habrá de seguirte al exilio.
—¡Juro —gritó—, por el sol y por el cielo azul[73], que si escuchas mis súplicas jamás me volverás a ver mientras ellos existan! Parte hacia tu casa y comienza tu labor; seguiré su proceso con inexpresable ansiedad. Y no temas; cuando hayas concluido, yo estaré allÃ.