Frankenstein
Frankenstein Recordé también la necesidad que tendrÃa de viajar a Inglaterra, o de comenzar una larga correspondencia con cientÃficos de aquel paÃs cuyos conocimientos e investigaciones me eran imprescindibles en mi tarea. Esta segunda manera de obtener la información que precisaba era lenta y poco satisfactoria; además: cualquier cambio me servirÃa de distracción, y me ilusionaba la idea de pasar un año o dos en otro lugar, cambiando de ocupación y lejos de mi familia; durante este perÃodo podrÃa ocurrir cualquier suceso que me permitiese volver a ellos en paz y tranquilidad: quizá hubiera ya cumplido mi promesa, y el monstruo hubiera desaparecido; o quizá algún accidente lo hubiera destruido, poniendo asà fin a mi esclavitud.
Estos sentimientos me dictaron la respuesta que le di a mi padre. Manifesté el deseo de visitar Inglaterra; pero oculté mis verdaderas intenciones bajo el pretexto de que querÃa viajar y ver mundo antes de asentarme para el resto de mi vida en mi ciudad natal.