Frankenstein

Frankenstein

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Entretanto, yo tomé todas las precauciones para garantizar mi defensa caso de que mi enemigo me atacara abiertamente. Llevaba siempre conmigo un puñal y un par de pistolas, y permanecía alerta para evitar cualquier posible intento por su parte; de este modo conseguí una mayor tranquilidad. Lo cierto es que así la felicidad que esperaba de mi matrimonio se iba materializando, y al hablar todos de nuestra unión como algo que ningún acontecimiento podría impedir, la amenaza se difuminaba y hasta llegué a creerme que carecía de la suficiente entidad como para alterar mi paz.

Elizabeth parecía contenta, pues mi aspecto sereno contribuía mucho a calmarla. Pero el día en que se iban a cumplir mis deseos y que iba también a sellar mi destino, estaba apesadumbrada, como si tuviera algún mal presentimiento. Quizá también pensara en el terrible secreto que había prometido contarle al día siguiente. Mi padre sin embargo rebosaba de felicidad y, con el ajetreo de los últimos momentos, atribuyó la melancolía de su sobrina al pudor comprensible de una novia.

Después de la ceremonia, los numerosos invitados se reunieron en casa de mi padre. Se había decidido que Elizabeth y yo pasaríamos la tarde y la noche en Evian, y que a la mañana siguiente nos iríamos a Cologny. Hacía un día hermoso y, ya que el viento era favorable, decidimos ir en barco.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker