Frankenstein
Frankenstein —Por la sagrada tierra en la que estoy postrado, por los espÃritus que me rodean, por el profundo y eterno dolor que siento, por ti, oh Noche, y por los fantasmas que te pueblan, juro perseguir a ese demonio, que ocasionó estas desgracias, hasta que uno de los dos sucumba en un combate a muerte. A este fin preservaré mi vida; para ejecutar esta cara venganza volveré a ver el sol y pisar la verde hierba, de todo lo cual, de otro modo, prescindirÃa para siempre. Y yo os conjuro, espÃritus de los muertos, y a vosotros, errantes administradores de venganza, a que me ayudéis y orientéis en mi tarea. ¡Que el maldito e infernal monstruo beba de la copa de la angustia y sienta la misma desesperación que ahora me atormenta!
HabÃa comenzado el juramento en tono solemne, y con un fervor, que me hizo pensar que los espÃritus de mis familiares asesinados escuchaban y aprobaban mi devoción; pero asà que concluÃ, las Furias[93] se apoderaron de mÃ, y la ira ahogaba mis palabras.