Carmilla
Carmilla El relato de los hechos
—De todo corazón —dijo el general, haciendo un esfuerzo; y, tras una breve pausa para ordenarse el tema, inició uno de los relatos más extraños que yo haya oÃdo jamás—. Mi querida niña estaba esperando con gran placer la visita que tuvo usted la bondad de disponer que ella hiciera a su encantadora hija —en este punto hizo una inclinación de cabeza galante, pero melancólica—. Entretanto, tenÃamos una invitación para visitar a mi viejo amigo el conde Carisfeld, cuyo schloss se encuentra a unas seis leguas al otro lado de Karnstein. Era para asistir a una serie de fêtes que, como recordará, el conde ofrecÃa en honor a su ilustre visitante, el gran duque Carlos.
—SÃ; y muy espléndidas fueron, según tengo entendido —dijo mi padre.