Carmilla
Carmilla —SerÃa, por el contrario, concedernos un gran favor en el momento en que más lo necesitamos. Mi hija acaba de sufrir la contrariedad de una cruel desgracia con relación a una visita de la que, desde hacÃa tiempo, esperaba obtener una gran felicidad. Si confÃa a esta joven dama a nuestro cuidado, será su mejor consuelo. El pueblo más cercano en su ruta está lejos, y no posee ningún hospedaje donde usted pueda pensar en dejar a su hija; no puede dejar que prosiga su viaje durante un largo trayecto sin ponerla en peligro. Si, como dice, no puede suspender su viaje, debe usted separarse de ella esta noche, y en ningún sitio podrá hacerlo con mayores y más honestas garantÃas de cuidados y ternura que aquÃ.
HabÃa algo tan distinguido en el aire y apariencia de aquella dama, algo incluso tan imponente, y, en sus modales, tan fascinante, como para impresionar a cualquiera, dejando totalmente de lado la suntuosidad de su coche, con la convicción de que era una persona de importancia.
Por entonces, el carruaje habÃa sido vuelto a colocar en su posición correcta, y los caballos, ya completamente calmados, estaban de nuevo enganchados.