Carmilla
Carmilla —No me cuentes nada de fantasmas. No dormiré esta noche si lo haces.
—Espero que no esté viniendo alguna plaga o fiebre; todo esto tiene demasiado ese aspecto —prosegu×. La joven esposa del porquerizo murió hace tan sólo una semana, y se imaginó que algo la agarraba de la garganta mientras dormÃa en su cama y casi la estrangulaba. Papá dice que esas fantasÃas tan horribles acompañan a ciertas formas de fiebre. Estaba perfectamente el dÃa anterior. Luego enfermó, y murió en menos de una semana.
—Bueno, su funeral habrá terminado, espero, y el canto de su himno; y nuestros oÃdos dejarán de verse torturados por esa discordia y jerigonza. Me han puesto nerviosa. Siéntate aquÃ, a mi lado; tómame la mano; apriétala fuerte…, fuerte…, más fuerte.
HabÃamos retrocedido un poco, y habÃamos llegado a otro banco.