Carmilla

Carmilla

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Claro; ¿no supondrás que los malos espíritus se asustan de unos trocitos de cinta, o de los perfumes de la tienda del droguista? No, esos males que vagan por el aire empiezan por poner a prueba los nervios, y de este modo infectan el cerebro; pero antes de que se apoderen de una, el antídoto los repele. Estoy segura de que es esto lo que ha hecho por nosotras el amuleto. No es nada mágico, tan sólo natural.

Yo hubiera sido más feliz si hubiera podido estar completamente de acuerdo con Carmilla, pero hice cuanto pude, y la impresión estaba perdiendo parte de su fuerza.

Dormí profundamente durante algunas noches; pero cada mañana sentía la misma lasitud, y todo el día pesaba sobre mí una languidez. Me sentía una muchacha cambiada. Se deslizaba en mí una extraña melancolía, una melancolía que no hubiera querido interrumpir. Empezaron a abrírseme confusos pensamientos de muerte, y cierta idea de que estaba decayendo lentamente tomó posesión de mí de un modo suave y, de algún modo, no desagradable. Aun siendo triste, el tono mental que esto provocaba era también dulce. Fuera lo que fuera, mi alma lo aceptaba.

No admití estar enferma, no consentí en decirle nada a mi papá, ni en mandar a buscar al médico.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker