Carmilla

Carmilla

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cuando mi padre hubo hecho marchar a los sirvientes, habiendo ido Mademoiselle a buscar una botellita de valeriana y carbonato amónico, y no quedando nadie en la habitación con Carmilla salvo mi padre, Madame y yo misma, mi padre se dirigió hacia ella, pensativo, le tomó la mano muy afectuosamente, la condujo al sofá, y se sentó a su lado.

—¿Me perdonarás, querida, si aventuro una conjetura y te hago una pregunta?

—¿Quién tendría mayor derecho a ello? —dijo ella—. Pregunte lo que desee, y se lo diré todo. Pero mi historia consiste tan sólo en asombro y tinieblas. No sé absolutamente nada. Hágame cualquier pregunta que desee. Pero ya sabe, naturalmente, las limitaciones bajo las que me puso mamá.

—Perfectamente, querida niña. No necesito abordar los temas sobre los que ella desea silencio. Ahora bien, lo maravilloso de la pasada noche consiste en que te has visto desplazada de tu cama y tu habitación sin despertarte, y ese desplazamiento, aparentemente, se ha producido con las ventanas cerradas y las dos puertas cerradas con cerrojo por dentro. Te voy a exponer mi teoría, y, antes, te haré una pregunta.

Carmilla apoyaba el rostro en la mano, abatida; Madame y yo escuchábamos sin aliento.

—Bueno, mi pregunta es ésta: ¿se ha sospechado alguna vez que anduvieras en sueños?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker