Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius —Parecéis enferma, Carmilla. Estáis algo pálida. DeberÃais tomar un poco de vino —le dije.
—SÃ, lo haré. Ahora me encuentro mejor. Dentro de algunos minutos estaré completamente bien. SÃ, dadme un poco de vino —contestó Carmilla, mientras nos acercábamos a la puerta—. Quedémonos a mirar un rato todavÃa. Tal vez sea ésta la última vez que contemplemos juntas el claro de luna.
—¿Cómo os encontráis ahora, querida Carmilla? ¿De veras estáis mejor? —pregunté.
Estaba empezando a alarmarme, temiendo que también ella hubiese sido atacada por la misteriosa epidemia que, según se decÃa, habÃa invadido la región.
—Papá lo lamentarÃa terriblemente —añad×, si supiese que habéis estado enferma, aunque fuera mÃnimamente, sin que se lo hubiéramos dicho. Aquà cerca tenemos un médico muy competente: el fÃsico que estaba hoy con papá.