Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius Sacudió la cabeza mientras sonreía de nuevo forzadamente, mientras una sombra de angustia le cubría el rostro antes encendido. Tomó aire por la boca con los dientes apretados, como suelen hacerlo quienes padecen un dolor moral intenso.
—Lamento que tenga usted necesidad de nosotros, los médicos; pero no dude en mandarme llamar o en escribirme cuando le plazca. Y no es necesario que le diga que, naturalmente, mantendré bajo secreto cuanto tenga a bien contarme.
Aquello pareció tranquilizarle a tal punto, que mudó el semblante, habló de cosas infinitamente más alegres, mostrando un excelente humor, hasta que pasado un largo rato creí llegada la hora de despedirme y ausentarme.
Llaman al doctor Hesselius desde Richmond