Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius Sin advertirlo apenas, me encontraba ya en un estado bastante avanzado de aquella enfermedad, la más extraña que jamás haya sufrido mortal alguno. HabÃa en sus primeros sÃntomas una inexplicable fascinación que me reconciliaba todavÃa más con la incapacitación producida por esa fase de la enfermedad. Aquella fascinación aumentó durante un tiempo, hasta alcanzar cierto punto, a partir del cual se mezcló poco a poco con una sensación de horror, que fue intensificándose, como ya os contaré, hasta echar a perder y desvirtuar toda mi vida.
El primer cambio que experimenté fue más bien agradable. Se produjo muy cerca del punto de inflexión a partir del cual comenzó el descenso al Averno.
Ciertas sensaciones difusas y extrañas me visitaban durante el sueño. La más frecuente era ese peculiar y súbito estremecimiento de placer que sentimos cuando nos bañamos en un rÃo contra corriente. Ese escalofrÃo pronto venÃa acompañado de una sucesión de sueños, que parecÃan interminables, mas tan confusos que nunca pude recordar sus paisajes ni sus personajes, ni ninguna porción coherente de su intriga. Sin embargo, me causaban una impresión tremenda, dejándome con una sensación de agotamiento, como si hubiese estado expuesta a grandes esfuerzos mentales y peligros durante un largo periodo de tiempo.