Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius De todos aquellos sueños me quedaba, al despertar, el recuerdo de haber estado en un lugar muy oscuro, de haber hablado con gente a la que no podÃa ver, y, sobre todo, de una voz femenina, clara, grave, que parecÃa hablarme desde muy lejos, despacio, produciéndome siempre la misma sensación de solemnidad y miedo indescriptibles. A veces tenÃa la sensación de que una mano se deslizaba delicadamente por mis mejillas y mi cuello. Otras veces, era como si me besaran unos labios apasionados, cada vez con mayor insistencia y más cariñosos a medida que iban descendiendo hasta mi garganta, en donde la caricia se detenÃa. El corazón me latÃa con más fuerza, mi respiración subÃa y bajaba rápidamente hasta el jadeo. Después seguÃa un sollozo, que crecÃa hasta provocarme una sensación de ahogo, y se transformaba finalmente en una convulsión terrible, que me hacÃa perder los sentidos y la conciencia.
HabÃan pasado tres semanas desde que comenzara aquella inexplicable situación. Durante la última semana, mis sufrimientos se habÃan reflejado en mi aspecto. Estaba más pálida, tenÃa las pupilas dilatadas, y lucÃa grandes ojeras. Y la languidez que habÃa experimentado durante todo aquel tiempo empezaba a evidenciarse en mi semblante.