Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius —¿Os dirigÃs a las ruinas de los Karnstein? —dijo—. SÃ, es una feliz coincidencia. Precisamente iba a pediros que me llevarais allà para inspeccionarlas. Hay algo en especial que me gustarÃa explorar. ¿No existe allà una capilla en ruinas con numerosas tumbas de esa familia extinta?
—Asà es… y por añadidura muy interesante —dijo mi padre—. ¿Acaso pretendéis reclamar el tÃtulo nobiliario o las propiedades?
Mi padre dijo esto alegremente, mas el general no respondió con la obligada risa, ni siquiera la sonrisa, que la cortesÃa exige a las bromas de un amigo. Al contrario, parecÃa serio e incluso furioso, como si estuviera cavilando sobre algo que provocara su ira y su horror.
—Se trata de algo bien distinto —dijo, bruscamente—. Tengo la intención de desenterrar a algún miembro de esa familia tan admirable. Espero, ¡voto a Dios!, llevar a cabo un piadoso sacrilegio, que liberará a nuestra tierra de ciertos monstruos, y permitirá que la gente honrada duerma en sus camas sin verse atacada por asesinos. Tengo extrañas cosas que contaros, mi querido amigo; cosas que hace unos pocos meses yo mismo hubiera rechazado como increÃbles.
Mi padre volvió a mirarle, mas en esta ocasión no habÃa desconfianza en su mirada, sino más bien una especie de comprensión profunda y una cierta alarma.