Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius »Lo que quiero decir, doctor Hesselius, es que durante un tiempo sólo se acrecentó la vivacidad del mono; no hacÃa nada distinto, pero poseÃa un aire más fiero, más amenazante, como si se pasara los dÃas urdiendo un plan atroz contra mÃ… Naturalmente, sus ojos no dejaban de observarme ni un momento».
—¿Nos acompaña en este preciso momento? —interrumpà entonces al reverendo Mr. Jennings.
—No —me respondió—, se fue hace exactamente dos semanas y un dÃa… A veces está sin aparecer por aquà hasta dos meses, y una vez no lo vi en tres meses… Nunca está fuera más de dos semanas… Como ya han pasado quince dÃas desde que lo vi por última vez, digamos que puede regresar en cualquier momento.
—¿Hace algo distinto cuando vuelve? ¿Alguna manifestación peculiar?
—No, nada —dijo el reverendo—. Simplemente, regresa… Y me vigila… Levanto la vista de un libro, vuelvo la cabeza, y ahà está, siempre mirándome… Siempre es lo mismo… Le aseguro que jamás le habÃa contado esto a nadie, doctor Hesselius.
Noté que su relato le habÃa causado una gran turbación interior; el reverendo estaba pálido como un muerto y se llevaba una y otra vez el pañuelo a la frente para quitarse el sudor que por ella le corrÃa. Le dije que, si se sentÃa cansado, podÃamos continuar nuestra conversación al dÃa siguiente.