Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius Nada más me contó Jones, salvo que el pobre Mr. Jennings parecía un hombre desgraciado e infeliz desde hacía tiempo, añadiendo que todos le apreciaban y lamentaban su trágico fin. Vi que en verdad Jones se mostraba conmovido.
Abatido y nervioso abandoné la casa, ansioso de irme cuanto antes de aquel siniestro dosel que le brindaban los olmos. Espero no tener que pasar jamás por allí… Ahora, mientras le escribo, me siento como quien despierta de una pesadilla sobrecogedora y monótona. Mi mente se niega a recordar el horror que vi en aquella habitación, pero es incapaz de vencer a mi memoria. Aún me parece imposible el suceso, pero es lamentablemente cierto. He aquí, amigo mío, la historia de un caso de envenenamiento merced a la acción de una ponzoña que excita recíprocamente los nervios y el espíritu, paralizando el tejido que separa esas funciones consanguíneas de los sentidos, la externa y la interna. Así lo inmortal y lo mortal se convierten en extraños compañeros, tras entrar en acción recíproca prematuramente.
Unas palabras para los que sufren