Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius Mi querido Van L., ha sufrido usted un padecimiento similar al que acabo de describirle. Creo recordar que han sido dos las ocasiones en que experimentó usted ese sufrimiento. En el nombre de Dios, dígame, ¿quién le curó? Su humilde servidor, Martin Hesselius. No obstante, permítame que acuda a lo que dijo hace más de trescientos años cierto cirujano francés, muy piadoso, que convirtió en máxima lo siguiente: Yo le puse el tratamiento pero le curó Dios.
Pero no se muestre usted, amigo mío, abatido por el caso que acabo de referirle. Permita que le informe de algo que me parece significativo.
Como lo demuestro en mi libro, he tratado un total de cincuenta y siete casos en los que se dio este tipo de visión, que sin distinción califico de sublimada, precoz e interior. Pero hay otros tipos de afecciones a las que se llama ilusiones espectrales, que a menudo se confunden con las anteriores. Sinceramente, las considero de cura tan sencilla como un resfriado de los que atacan a la cabeza o como una dispepsia sin mayor importancia.
Las calificadas en la primera especie son las que ponen a prueba nuestra capacidad de pensamiento. Ya le digo que estoy en disposición de afirmarlo así porque he tratado cincuenta y siete casos concretos. ¿En cuántos he fracasado? En ninguno.