De sobremesa
De sobremesa Cuando en ti pienso, Beatriz que me harás ascender desde el fondo de mi infierno hasta las alturas de tu gloria, los versos de Alighieri, suenan dentro de mi alma como un cántico de esperanza y de consoladora certidumbre:
«Cuando mi Dama camina por alguna parte, Amor extiende sobre los corazones corrompidos una capa de hielo que rompe y destruye los malos pensamientos». El que se exponga a verla o se ennoblece o muere. Cuando alguno digno de mirarla la encuentra, experimenta todo el poder de sus virtudes y si ella lo honra con su saludo lo vuelve tan modesto, tan honrado y tan bueno que llega hasta perder el recuerdo de los que lo ofendieron. Y Dios ha concedido una gracia particular a mi Dama; la persona que le dirija la palabra no puede tener mal fin.