De sobremesa
De sobremesa —Es un canalla, ¿no es cierto, amor mÃo? —le dije al oÃdo—; no te quiere y no te da las joyas que quieres.
—Es un canalla, un brutal, y no me quiere. ¿Qué importan las joyas? Tú me las das… Ya ves, y si no me las das, me dices cosas dulces y deliciosas, ¿no es cierto? —contestó ciñéndose a m×. Me llevo el collar, ¿qué me pides en cambio? —dijo soltando los brazos y sujetándome las manos con las suyas—. ¿Qué me pides en cambio?…
—Yo, nada; lo que quiero es que seas feliz un minuto y que te acuerdes de mÃ. Dime que lo guardarás siempre y me iré dichoso sin darte un solo beso.