De sobremesa
De sobremesa En su boca de fresa la frase aquélla de la princesita al oÃr los aullidos del pueblo pidiendo pan: ¿Si no tienen pan, por qué no comen bizcochos?… parecerÃa natural; el lujo es su elemento como el agua el de los peces, pero un lujo como inconsciente e ingénito…
—Tú estudias… ¿cierto? —me preguntaba una tarde, tendidos ambos en el diván turco del saloncito de la izquierda—. ¿Para qué, dime? —añadió ingenuamente.
—Para saber —le contesté sorprendido.
—Y qué sacas con saber —añadió besándome—. La vida no es para saber, es para gozar. Goza, gozar es mejor que pensar —añadió con acento de convicción Ãntima.