La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Nadie puede conseguir la residencia mediante las dos primeras vías como no sea con el consentimiento público de toda la comunidad, que conoce bien las consecuencias de adoptar a un recién llegado que no tiene para mantenerse más que su trabajo, y que o bien le imponga las tasas parroquiales o lo seleccione para un cargo en la parroquia.
Ningún hombre casado podrá obtener la residencia mediante las dos últimas vías. Un aprendiz casi nunca está casado; y se ha establecido expresamente que ningún sirviente casado podrá conseguir la residencia merced a un contrato anual. El efecto principal de haber estipulado la residencia por trabajo ha sido abolir en gran medida la vieja costumbre de contratar por un año, que antes estaba tan extendida en Inglaterra que incluso hoy, a menos que se especifique lo contrario, la ley supone que cada sirviente es contratado por un año. Pero los patronos no están siempre dispuestos a otorgar a sus sirvientes la residencia mediante contratos de ese tipo, y los sirvientes no están siempre dispuestos a ser contratados por ese plazo, dado que como cada residencia supone la renuncia a las anteriores, pueden así perder su residencia original en el sitio donde han nacido, y donde viven sus padres y familiares.