La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Concluiré este largo capítulo observando que aunque antiguamente era usual tasar los salarios, primero mediante leyes generales que abarcaban todo el reino, y después mediante órdenes particulares de los jueces de paz en cada condado, ambas prácticas se hallan hoy completamente en desuso. Dice el Doctor Burn: «La experiencia de los últimos cuatrocientos años indica que ya es hora de abandonar todos los intentos de regular estrictamente aquello que por su propia naturaleza no se presta a limitaciones prolijas: porque si todas las personas que realizan el mismo tipo de trabajo recibiesen idéntico salario, no habría emulación ni posibilidad para desarrollar la laboriosidad y el ingenio».