La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Ahora bien, la tierra casi siempre produce una cantidad de alimentos mayor que la suficiente para mantener con la máxima generosidad posible a todo el trabajo necesario para llevarlos al mercado. El excedente es también siempre más que suficiente para reponer el capital que empleó ese trabajo, junto con sus beneficios. Por ello, siempre queda algo para la renta del terrateniente.
Los páramos más desiertos de Noruega y Escocia producen algo de pasto para el ganado, cuya leche y crÃas siempre son más que suficientes no sólo para mantener al trabajo necesario para atenderlos y para pagar los beneficios corrientes del granjero o dueño de las vacas o las ovejas, sino también para pagar una pequeña renta al propietario de la tierra. La renta sube en proporción a la calidad de los pastos; la misma extensión de tierra no sólo mantiene un número mayor de cabezas de ganado sino que, como están agrupadas en un espacio más pequeño, el trabajo requerido para cuidarlas y recoger su producción es menor. El terrateniente gana de dos maneras: por el incremento de la producción y por la disminución del trabajo que aquélla debe mantener.