La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones En un país donde los beneficios corrientes del capital en la mayor parte de los proyectos empresariales se supone que rondan entre el seis y el diez por ciento, sólo una especulación sumamente afortunada podía rendir lo suficiente para cubrir el enorme coste al que se tomaba dinero en préstamo para realizarla y recoger además un buen beneficio para el empresario. Sin embargo, se acometieron muchas y grandes empresas durante varios años sin ninguna otra financiación que la que podía obtenerse a un coste tan exorbitante. Los empresarios tenían sin duda, en sus sueños, una visión muy clara de copiosos beneficios. Cuando despertaban, sin embargo, sea al final de sus proyectos, sea cuando no eran capaces de hacerlos avanzar más, creo que muy pocas veces tenían la buena suerte de encontrarlos.