La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones La letras que A en Edimburgo libraba sobre B en Londres las descontaba regularmente dos meses antes de su vencimiento en algún banco de Edimburgo; y las letras que B en Londres relibraba sobre A en Edimburgo, las descontaba con idéntica regularidad en el Banco de Inglaterra o en algún otro banco de Londres. Todo lo que era adelantado a cambio de esas letras circulantes era adelantado en Edimburgo en billetes de los bancos escoceses y en Londres, cuando se descontaban en el Banco de Inglaterra, en billetes de ese banco. Aunque las letras sobre las que se adelantaban los billetes eran todas pagadas puntualmente según vencían, el valor que realmente había sido adelantado sobre la primera letra nunca regresaba a los bancos, porque antes de que venciera cada letra se libraba otra por un monto ligeramente superior a la letra que estaba a punto de ser pagada, y el descuento de esa otra letra era condición necesaria para el pago de la que estaba próxima a vencer. Este pago, entonces, era totalmente ficticio. El flujo que a través de estas letras de cambio giratorias había salido de las cajas fuertes de los bancos nunca era compensado por ningún flujo que verdaderamente entrase en ellas.