La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Los billetes emitidos contra esas letras de peloteo alcanzaban en algunas ocasiones al fondo total necesario para poner en práctica extensos y grandiosos proyectos empresariales en la agricultura, el comercio o la industria, y no se limitaban a aquella fracción del mismo que de no haber habido billetes el empresario debía haber mantenido inactivo y en efectivo para responder a demandas ocasionales. Por lo tanto, el grueso de dichos billetes estaba por encima del valor del oro y la plata que habrían circulado en ausencia de papel moneda. Era por ello superior a lo que la circulación del país podía absorber y emplear con facilidad, y de ahí que retornase inmediatamente a los bancos para ser cambiado por oro y plata, que los bancos debían agenciarse de la mejor manera que pudiesen. Era un capital que esos empresarios habían obtenido astutamente de los bancos no sólo sin su conocimiento ni deliberada aceptación sino quizás, durante algún tiempo, sin que tuvieran la más mínima sospecha de que realmente lo habían adelantado.