La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Además de pagar la renta, en tiempos antiguos se suponía que los granjeros debían prestar al señor un gran número de servicios, que rara vez eran especificados en los contratos de arrendamiento ni regulados por ninguna norma precisa, sino que dependían de los usos y costumbres del feudo o baronía. En consecuencia, al ser estos servicios casi totalmente arbitrarios, sometían al arrendatario a múltiples vejaciones. La abolición en Escocia de todos los servicios que no estén precisamente estipulados en el contrato de arrendamiento ha mejorado mucho y en pocos años las condiciones de los campesinos en ese país.
Las prestaciones públicas a que estaba obligado el campesinado no eran menos arbitrarias que las privadas. La construcción y conservación de carreteras, una servidumbre que tengo entendido todavía subsiste en todas partes, aunque con distintos niveles de opresión según los países, no era la única. Cuando las tropas del rey, su séquito, familia o funcionarios de toda clase, cruzaban por cualquier parte del país, los campesinos estaban obligados a suministrarles caballos, carruajes y provisiones, a un precio regulado por quien recibía los bienes. Creo que Gran Bretaña es la única monarquía de Europa donde esta vejación ha sido abolida por completo. Todavía subsiste en Francia y Alemania.