La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Posiblemente resultó necesario otorgar a las ciudades que arrendaban sus impuestos algún tipo de jurisdicción efectiva para que pudiesen obligar a sus ciudadanos a pagar. En aquellos tiempos de desorden habría sido extremadamente inconveniente el obligarlas a buscar esa clase de justicia en ningún otro tribunal. Pero lo que resulta extraordinario es que los soberanos de toda Europa hayan intercambiado de esa manera por una renta fija, que nunca podría aumentar, la rama de sus ingresos que era probablemente la más susceptible de aumentar con el curso natural de las cosas, sin requerir gasto ni atención por su parte; y que hayan, además, erigido así voluntariamente una especie de repúblicas independientes en el corazón mismo de sus dominios.