La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Asimismo, por la naturaleza de su situación los empleados estarán más propensos que sus patronos a apoyar con rigurosa severidad sus intereses frente a los del paÃs que gobiernan. El paÃs pertenece a sus patronos, que inevitablemente brindarán alguna consideración al interés de lo que poseen. Pero no pertenece a los empleados. El interés real de sus patronos, si fueran capaces de percibirlo, coincide con el del paÃs, y si lo oprimen es fundamentalmente por ignorancia y por la mezquindad de los prejuicios mercantiles. Pero el interés real de los empleados no es en absoluto el mismo que el del paÃs, y la información más completa no pondrá necesariamente fin a su opresión. Las reglamentaciones que han sido dictadas en Europa, aunque poco eficaces, han sido en general bienintencionadas. Las dictadas por los funcionarios en la India han mostrado a veces más inteligencia y peores intenciones. Un gobierno en el que cada miembro de la administración aspira a dejar el paÃs, y consiguientemente a acabar con el gobierno tan pronto como pueda, y cuyos intereses le resultarán el dÃa en que lo abandone y se lleve consigo toda su fortuna perfectamente indiferentes aunque todo el paÃs resulte devorado por un terremoto, es decididamente un gobierno muy singular.