La riqueza de las naciones

La riqueza de las naciones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En la iglesia de Roma la laboriosidad y el celo del clero inferior se mantienen vivos gracias al poderoso motivo del propio interés en mayor grado que en ninguna religión protestante oficial. Buena parte del clero parroquial deriva una fracción muy considerable de su sustento de los donativos voluntarios de los fieles, una fuente de ingresos que la confesión les brinda muchas oportunidades de incrementar. Las órdenes mendicantes obtiene la totalidad de su subsistencia de dichos donativos. A ellos les ocurre lo mismo que a los húsares y a la infantería ligera de algunos ejércitos: si no hay botín, no hay paga. El clero parroquial es como los profesores cuya remuneración depende en parte de su salario y en parte de las tasas u honorarios que obtienen de sus alumnos; y éstos últimos deben en alguna medida depender siempre de su laboriosidad y reputación. Las órdenes mendicantes son como los profesores cuya subsistencia depende exclusivamente de su esfuerzo. Por ello se ven forzadas a emplear cualquier medio para animar la devoción del pueblo llano. Maquiavelo observa que la fundación de las dos grandes órdenes mendicantes de Santo Domingo y San Francisco en los siglos XIII y XIV reavivó la fe y devoción languidecientes de la iglesia católica. En los países católicos romanos el espíritu devoto se debe sólo a los monjes y al clero parroquial más pobre. Los grandes dignatarios de la iglesia, con todas las características de los caballeros y hombres de mundo, y a veces con las de los eruditos, se cuidan bien de mantener la disciplina necesaria sobre sus subordinados, pero rara vez se preocupan de la educación del pueblo. …Pero cualesquiera que hayan sido los efectos buenos o malos de la financiación independiente del clero, rara vez la obtuvieron gracias a alguna acción de estos efectos. Las épocas de violenta controversia religiosa han sido en general épocas de conflictos políticos igualmente violentos. En tales ocasiones, cada partido político vio o creyó que le interesaba aliarse con uno u otro de los contendientes religiosos, algo que sólo podía hacerse adoptando o al menos apoyando los dogmas de dicha secta. La religión que tenía la buena fortuna de aliarse con el vencedor, necesariamente compartía la victoria de su aliado, con cuyo favor y protección pronto podía en alguna medida silenciar y someter a todas sus adversarias. …


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias
🧠 Hacer Trivia

eXTReMe Tracker