La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones El éxito de las nuevas doctrinas fue tan generalizado y arrollador que los príncipes que en ese momento tenían malas relaciones con la corte de Roma pudieron gracias a ellas derrocar fácilmente a la iglesia en sus propios dominios, porque había perdido el respeto y la veneración de las clases humildes del pueblo y apenas podía oponer resistencia. …
En esta crítica situación la corte papal con dificultad pudo fomentar la amistad de los poderosos soberanos de Francia y España, y el de España era entonces emperador de Alemania. Con su ayuda fue capaz, aunque no sin agudos problemas y caudalosos derramamientos de sangre, de suprimir u obstruir significativamente él progreso de la Reforma en sus dominios. También estaba dispuesta a complacer al rey de Inglaterra. Pero en las circunstancias de la época no podía hacerlo sin ofender a un soberano aún más importante: Carlos V, rey de España y emperador de Alemania. De ahí que Enrique VIII, aunque no abrazó él mismo la mayor parte de las doctrinas de la Reforma, se apoyó en su difusión y pudo suprimir todos los monasterios y abolir la autoridad de la iglesia de Roma en sus dominios. …