La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones En los países donde los beneficios eclesiásticos son en su mayoría sumamente moderados, una cátedra universitaria es por regla general un cargo mejor que cualquier beneficio. En este caso, las universidades pueden seleccionar y escoger para su claustro entre todos los clérigos del país, que en casi todas partes forman de lejos el grupo más numeroso de hombres de letras. Por el contrario, cuando los beneficios eclesiásticos son en muchos casos muy copiosos, la iglesia naturalmente recluta de las universidades a la mayoría de sus hombres de letras eminentes, que suelen encontrar algún patrono que se honra al procurarles un beneficio eclesiástico. En el primer caso es probable que veamos a las universidades repletas de los hombres de letras más eminentes que pueda haber en el país. En el segundo caso veremos a pocos hombres sobresalientes en ellas, y esos pocos serán jóvenes, que probablemente serán apartadas de ellas antes de hacer acumulado la experiencia y conocimientos suficientes como para series útiles. El Sr. de Voltaire subraya que el padre Porrée, un jesuita de no mucha importancia en la república de las letras, era el único profesor que habían tenido en Francia cuyas obras valía la pena leer. Debe sin duda llamar la atención el que en un país que ha producido tantos hombres de letras sobresalientes, casi ninguno haya sido profesor universitario. …Creo que la observación del Sr. de Voltaire no es sólo valida en Francia sino en todos los demás países católicos romanos. Es raro encontrar en ellos a un hombre de letras relevante que sea profesor en alguna universidad, salvo quizás en las profesiones de derecho y medicina, profesiones de las que no es probable que la iglesia vaya a sacarlos para sí. Después de la iglesia de Roma, la más rica y mejor financiada de la cristiandad es la iglesia de Inglaterra. De ahí que en Inglaterra la iglesia esté continuamente drenando a las universidades sus miembros mejores y más capaces, y es tan difícil como en cualquier país católico romano encontrar allí a un hombre de letras importante que sea conocido y apreciado en Europa. Por el contrario, en Ginebra, en los cantones protestantes suizos, en los países protestantes de Alemania, Holanda, Escocia, Suecia y Dinamarca, los más sobresalientes hombres de letras que han producido han sido —no todos, ciertamente, pero la gran mayoría— profesores universitarios. En esos países las universidades arrebatan incesantemente a la iglesia casi todos sus hombres de letras de mayor peso.