La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Nótese que el ingreso de cualquier religión oficial, con la excepción del derivado de la propiedad de tierras o fincas, es una rama del ingreso general del estado, que se desvía de esta forma hacia un objetivo muy diferente de la defensa del estado. El diezmo, por ejemplo, es en realidad un impuesto territorial, que impide que los propietarios de tierras puedan contribuir a la defensa del país como lo harían en otra circunstancia. La renta de la tierra, asimismo, es según algunos el único fondo, y según otros el fondo principal que en todas las monarquías satisface en última instancia las necesidades del estado. Cuanto mayor sea la sección de este fondo que se entregue a la iglesia, es evidente que quedará menos para el estado. Se puede aceptar como máxima evidente que, si todas las demás cosas no cambian, cuanto más rica sea la iglesia más pobre deberá ser necesariamente el soberano, por un lado, o el pueblo, por el otro; y en cualquier caso menor será la capacidad del estado para defenderse. En varios países protestantes, en particular en todos los cantones protestantes de Suiza, el ingreso que antes pertenecía la iglesia católica romana, los diezmos y las tierras eclesiásticas, ha probado ser un fondo suficiente no sólo para pagar salarios adecuados al clero oficial sino para sufragar con pocos o ningún añadido todos los demás gastos públicos. …La más opulenta iglesia de la cristiandad no mantiene mejor la uniformidad de la fe, el fervor de la devoción, el espíritu de orden, regularidad y moral austera en la gran masa del pueblo que la pobremente dotada iglesia de Escocia. Todos los buenos efectos civiles y religiosos que una religión oficial presuntamente general son producidos por ella tan cabalmente como por cualquier otra. La mayoría de las iglesias protestantes de Suiza, que por regla general tienen menos recursos que la iglesia de Escocia, producen esos efectos en un grado todavía mayor.