Antígona

Antígona

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CORIFEO. ¡Ay, que muy tarde me parece que has visto lo justo!

CREONTE. ¡Ay, mísero de mi! ¡Sí, ya he aprendido! Sobre mi cabeza —pesada carga— un dios ahora mismo se ha dejado caer, ahora mismo, y por caminos de violencia me ha lanzado, batiendo, aplastando con sus pies lo que era mi alegría, ¡Ay, ay! jló, esfuerzos, desgraciados esfuerzos de los hombres!

MENSAJERO (Sale ahora de palacio.) Señor, la que sostienes en tus brazos es pena que ya tienes, pero otra tendrás en entrando en tu casa; me parece que al punto la verás.

CREONTE. ¿Cómo? ¿Puede haber todavía un mal peor que éstos?

MENSAJERO Tu mujer, cabal madre de este muerto (señalando a Hemón), se ha matado: recientes aún las heridas que se ha hecho, desgraciada.

CREONTE. Ió, ió, puerto infernal que purificación alguna logró aplacar, ¿por qué me quieres, por que quieres matarme? (Al mensajero.) Tú, que me has traído tan malas, penosas noticias, ¿cómo es esto que cuentas? ¡Ay, ay, muerto ya estaba y me rematas! ¿Qué dices, muchacho, que dices de una nueva víctima? Víctima —ay, ay, ay, ay— que se suma a este azote de muertes: ¿mi mujer yace muerta? Unos esclavos sacan de palacio el cadáver de Eurídice.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker