Electra
Electra ELECTRA. —¡Oh día aquel en que te presentaste a mí como el más odioso de todos! ¡Oh noche! ¡Oh terrible aflicción del banquete inenarrable!. Mi padre conoció la vergonzosa muerte por las mismas dos manos que se han apoderado de mi vida convirtiéndola en cautiva. Me han destruido; a ellos el gran dios del Olimpo quiera procurarles el padecimiento de penas vengadoras, y ojalá no disfruten del triunfo tras haber cometido tales actos.
ANTÍSTROFA 3a
CORO. —Reflexiona y no sigas adelante en tus palabras. ¿No te das cuenta de qué argumentos te vales ahora para precipitarte ignominiosamente hacia tu propia desgracia? ¿Te has procurado algo mejor que desgracias al originar siempre disputas por tu ánimo malhumorado? Pues tales cosas no son para discutir con los poderosos, en el trato con ellos.
ELECTRA. —Por terribles circunstancias he sido forzada, por terribles circunstancias. Lo sé, soy consciente de mi cólera. Pero ni en ellas refrenaré esta obstinada actitud mientras tenga vida. Porque, ¿a quién, oh linaje querido, podría yo escuchar un consejo oportuno? ¿A quién que razone convenientemente? Dejadme, dejadme, consoladoras mías. Esto ha de ser considerado irremediable. Nunca pondré fin a mis sufrimientos y habrá un sinnúmero de lamentaciones.
EPODO.